jamás es demasiado tiempo
Siempre he pensado en ti,
tu lo sabes.
He jugado con cuchillas
que bien valen un roce de tus labios
y he pronunciado tu nombre hasta la locura,
no sabría decir si eres hombre o mujer,
pero bien sé que tu magia
no proviene de un pronombre personal,
ni tampoco de tu edad milenaria
sino de tu amor incondicional,
no importa cuanto te haya evitado,
tampoco las veces que utilice tu nombre en vano,
tu siempre has estado ahí
seduciendome con tu aliento frío
y con tus dulces frases de cortejo.
Y yo tanto te he mentido a sabiendas,
afirmando que mi alma jamás te pertenecería.
Al final tengo que darte la razón
y ofrecerte mis mejillas sonrojadas
a cambio de un billete hacia un lugar donde no late el corazón