Ven

enero 3, 2011 at 8:30 pm (vehemencia)

Ven aquí para no marchar nunca,
para quedarte petrificada
con los ojos fijos mirando al infinito.
Ven aquí, jamás volveré a repetirlo,
no volveré a plegarme entre tus caricias
más que esta noche de crepúsculo infinito.
Solo esta noche de sombras encorvadas.
Y me iré. Te dejaré para siempre,
no te salvaré,
ni te voy a arrojar a un cementerio blanco,
blanco como tus mejillas que
hace tiempo despojaron el rojo de tu pecho.
No te ayudaré a vivir una vez más,
ven y abraza la oscuridad pausada
que nace de este pecho tuyo y mio
que heriste con tus ojos,
con esa faca de felina
mientras tu sombra se proyectaba
en el vacío ilimitado,
y el sonido seco de tus pisadas
se perdían en el tiempo incalculable.
Ven, ven solo esta noche morena
y di adiós como tú y yo siempre hemos pintado
en los charcos del cielo.
Ven, y no te salves,
no te mates ni me mates,
tampoco escondas las jeringas
con las que haces lunares en tus venas de cristal.
Ven y quedate helada con el plañir de mis dedos
y cuando la luna se esconda muerete para siempre,
con tus ojos de niña mirando fijo el agujero de mi cuerpo.

Advertisement

Deja un comentario

Fill in your details below or click an icon to log in:

Logo de WordPress.com

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Cambiar )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Cambiar )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Cambiar )

Connecting to %s

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.