puñalada

febrero 3, 2010 at 4:02 pm (amigos, vehemencia)

El caos volvió a su cabeza. Dominándolo como ya lo hubiera hecho unos meses atrás.

El odio le invadía y su furia se canalizaba a través de sus erráticos movimientos. Su pelo se agitaba sin ningún control, merced de su cuello, que se balanceaba víctima de convulsiones espontáneas.

Se sentía acosado, como si alguien le observara dentro de su habitación, y las paredes parecían temblar. En ese momento, ya sumido en la paranoia se dirigió a su estantería, caminando hacia un afilado cuchillo que parecía llamarle, seducirle. Decidido lo empuñó. Deseaba descargar su rabia, su furia. Entonces sonó la puerta, el pomo se giró y vió un rostro conocido. Se trataba de David. La visión de su amigo pareció relajarle. La calma volvió a su rostro y los molestos ticks se esfumaron dejando paso a una sosegada sonrisa. Le invitó a pasar mientras sus labios se curvaban hasta alcanzar una nueva expresión. Fue ese momento en el que sin dudar alzó sus brazos dispuesto a abrazarle. Cuando sus manos llegaron a la espalda realizó un nuevo movimiento. Pero este a diferencia del anterior fue algo inesperado. El cuchillo que portaba penetró de forma salvaje en la espalda de David. La sangre brotaba mientras este en su último suspiro recitó una frase de Oscar Wilde:

“Los verdaderos amigos te apuñalan de frente.”

– Disculpa, tienes razón. -Señaló el joven colérico mientras guiaba el cuchillo hasta el corazón de su compañero.

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