Ensoñación

febrero 4, 2010 at 1:58 am (vehemencia)

Fulgor diurno cruza la inmensidad
y polvo de estrellas crea una figura cristalina.
Reluce y destellea. Ilumina y esclarece.
Sonríe y encandila pero no deslumbra.
Las olas se acompasan, bailan ante su presencia,
tan liviana, tan eterea…
La figura se mece, los grillos cantan
y el viento acompaña con silbidos virtuosos.
Sus mejillas sonrojadas, las fibras de su pecho
caliente y latente. Ella como diamante de sangre
folclore de leyenda amanece día tras día.

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